Historias sin nombre | Recopilatorioss

Historias sin nombre

Posted by Nieves On 5 abr. 2013 0 comentarios








Historia numero uno: 


Hacia frió, demasiado frió aquella noche de Diciembre. Marco como todos los días espero a Helena hasta tarde, pero algo era diferente esta vez, la expresión en la cara de Marco no era de resignación sino de ira. Esperaba pacientemente sentado en su silla favorita, bebiendo un buen trago de whisky.

 La puerta se abrió y la figura esbelta de Helena se escabullo por la sala

 -Buenas noches Helena


 -Marco... me asustaste 


 -¿Donde estabas esta vez?-le pregunto calmado, pero Helena sintió el enojo en su voz- Estoy harto de esto, harto de ti, apestas de sudor y a semen.


 Helena se esforzó por distinguirle entre la oscuridad de la sala.  


¿Desde hace cuanto lo sabes?- Pregunto ella temerosa y apunto de echarse a llorar


-Desde hace un tiempo- dijo poniéndose de pie.

Entonces tomo un trago de whisky y su escopeta 

 -Ven amor mio -dijo apuntándole- No te dolerá lo juro por Dios 


 Ella no tuvo tiempo de reaccionar, al instante sintió el cuerpo extraño golpeando su pecho, fue cierto no sintió dolor alguno, la pared de la sala quedo teñida de la sangre tibia de Helena, una mancha enorme que solo se vería en la mañana, cuando el sol saliera y filtrara sus rayos por las ventanas deseoso de admirar la escena 


 -Adiós Helena- dijo mientras le lanzaba un beso. Levanto la botella de whisky y se marcho caminando en la oscuridad. Aquella noche demasiado fría, Marco reparo en que había hecho lo correcto, el destrozo el corazón de Helena tal y como ella lo había hecho con el, la única diferencia es que el de ella ya no latía y el de el aun sufría.




 Varios días después Marco aun bajaba a contemplar el cuerpo de Helena, hinchado, ya comenzaba a apestar a cadáver descompuesto, pero Marco seguía sentándose en su silla favorita a contemplarla. La enorme mancha de sangre que cubría media pared de la sala seguía allí, el no se había molestado en limpiarla. 



En la madrugada de la víspera de Nochebuena, Marco se despertó rodeado por unas manos heladas que lo sujetaban con mucha fuerza.


- Sabia que vendrías a visitarme- dijo el con alegría
Pero la entidad de manos frías no respondió. Marco sintió un beso helado en su nuca 


- Ven conmigo- dijo una voz en la oscuridad


-No, no estoy tan loco
La entidad fría de nuevo permaneció callada. 


- Largo de aquí prostituta, si estuvieras viva te juro que volvería a matarte- dijo Marco mientras se zafaba de los brazos helados de Helena. 
Las manos frías desaparecieron 

Una mañana cerca del año nuevo, el cuerpo de Helena fue invadido por los gusanos y Marco decidió quemarlo, baño de alcohol el cuerpo para matar a los gusanos y se las arreglo para arrastrar a Helena hasta el patio, el hedor del cadáver parecía no hacerle ningún efecto, ya en el patio trasero tomo gasolina y baño con el cadáver  putrefacto de su esposa. 
Sintió de pronto una mano helada en su hombro


- ¿A que has venido? - pregunto mientras encendía un cerillo y lo arrojaba al cadáver bañado en gasolina, este comemos arder y de nuevo sintió las manos sujetándolo, a Helena eso parecía causarle dolor, Marco escucho un terrible gemido en su espalda, al girar y vio a Helena mirándolo con desprecio, luego esta desapareció por un par de segundos y reapareció muy cerca de el, lo beso tiernamente en la mejilla y lo abrazo con mucha fuerza y luego lo dirijo hacia las llamas, donde el cuerpo de Marco ardió y este gimió pero no podría zafarse de Helena y de las llamas 


- Ya no dolerá mas... Lo juro- dijo Helena mientras lo besaba en lo labios. 


Las llamas pronto se extendieron hacia la casa y luego hacia la casa vecina donde el propietario murió carbonizado por las llamas mientras dormía.





Un corto relato, tan crudo como la vida misma, pero a la vez tan sobrenatural como muchas pesadillas, historias de este tipo conforma la novela que por ahora llamare "Historias sin nombre", que publicare una vez por semana. 


Gracias por leer

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